Este modelo de estado expansivo y centralizado es lo que lleva a muchos arqueólogos a considerar a Wari como el primer imperio verdadero en los Andes, sentando un precedente crucial para el posterior Imperio Inca.
Arquitectura y Urbanismo: Ciudades Planificadas de Piedra y Adobe
La arquitectura Wari es monumental y utilitaria, diseñada para reflejar y mantener el control estatal. A diferencia de Tiahuanaco, que usaba grandes bloques de piedra, los Wari emplearon más la piedra rústica con argamasa de barro y, en algunas regiones, el adobe. Sin embargo, su planificación urbana fue innovadora.
- La Ciudad de Wari: La capital era un vasto complejo urbano con grandes muros perimetrales, plazas ceremoniales, templos, palacios y extensas zonas residenciales. Las construcciones estaban organizadas en barrios o sectores, con un diseño ortogonal y grandes murallas, indicando una planificación centralizada. Se han encontrado estructuras de varios pisos y galerías subterráneas.
- Centros Provinciales: Ciudades como Pikillaqta (en el valle de Lucre, Cusco) son ejemplos sobresalientes de la planificación urbana Wari. Presentan grandes muros perimetrales, calles rectas, plazas y edificios con múltiples habitaciones y pisos, con una disposición que sugiere una función administrativa y de control de los recursos de la región. Cerro Baúl (Moquegua) es otro ejemplo de enclave Wari estratégico.
- Almacenes (Collcas): La construcción de vastos almacenes para acumular excedentes agrícolas y productos tributarios era crucial para la redistribución y el sostenimiento del imperio.
Economía y Sostenimiento: Gestión de un Vastos Recursos
La base económica Wari fue la agricultura, complementada con el pastoreo y la explotación de recursos especializados en sus diversas provincias:
- Agricultura Intensiva: Cultivaban maíz, papa, quinua, frijol y algodón, utilizando sistemas de andenes (terrazas agrícolas) en las laderas y extensos sistemas de canales de irrigación para maximizar la producción en diversos ecosistemas.
- Ganadería de Camélidos: La llama y la alpaca eran fundamentales para la provisión de carne, lana y transporte, facilitando el flujo de bienes a lo largo del imperio.
- Redistribución y Tributo: El estado Wari controlaba la producción y redistribución de bienes. Las provincias tributaban en productos agrícolas, manufacturas y mano de obra, que eran almacenados en los collcas y luego redistribuidos para sostener a la élite, el ejército y la burocracia.
- Artesanía Especializada: La producción de bienes de lujo y rituales (textiles finos, cerámica, objetos de metal) estaba centralizada y controlada por el estado.
Arte e Iconografía: El Lenguaje del Imperio
El arte Wari es distintivo y refleja la síntesis de sus influencias. Se caracteriza por su carácter monumental, su estilización y su función propagandística para difundir la ideología imperial.
- Cerámica: La cerámica Wari es polícroma, con diseños complejos y un estilo más estilizado y abstracto que el realismo Moche. Predominan los vasos ceremoniales (keros), cántaros y ollas. La iconografía incluye figuras míticas, seres alados, felinos y, crucialmente, una versión del "Dios de los Báculos" con un rostro más rígido y frontal, a menudo con lágrimas o serpientes que emanan de los ojos. Este motivo se convirtió en un símbolo de la autoridad y la religión Wari.
- Textilería: Los Wari fueron maestros tejedores, produciendo textiles de una calidad y complejidad excepcionales. Utilizaron algodón y lana de camélidos, creando tapices, túnicas y fardos funerarios con diseños intrincados y colores vibrantes. Los textiles eran una forma clave de expresión artística, de estatus social y de difusión de la iconografía religiosa.
- Litoescultura: Aunque en menor medida que Tiahuanaco, los Wari también produjeron esculturas en piedra, como los "monolitos de Pachacámac" o el "ídolo de Conchopata", que muestran figuras antropomorfas con la iconografía imperial.
- Metalurgia: Trabajaron el oro, la plata y el cobre, aunque no tan profusamente como los Moche.
Religión y Cosmovisión: El Dios de los Báculos como Eje
La religión Wari fue un pilar fundamental de su expansión y cohesión. Se basaba en un panteón de deidades, siendo la más prominente el "Dios de los Báculos".
- El "Dios de los Báculos": Aunque se origina en Tiahuanaco, los Wari adoptaron y adaptaron esta deidad, convirtiéndola en la figura central de su ideología imperial. Esta deidad antropomorfa con báculos en las manos, a menudo con un tocado elaborado y atributos de felino o ave, se convirtió en un símbolo pan-andino de poder, orden y fertilidad. Su imagen se difundió por todo el imperio en textiles, cerámica y objetos rituales, sirviendo como un nexo religioso que unía a las diversas poblaciones.
- Peregrinación y Culto: Es probable que los centros ceremoniales Wari fueran destinos de peregrinación, donde se realizaban rituales públicos y se rendía culto a las deidades.
- Sacrificios y Rituales: La evidencia arqueológica sugiere la realización de sacrificios humanos y de llamas, así como ofrendas rituales. Estos actos probablemente estaban vinculados a la fertilidad agrícola, el mantenimiento del orden cósmico y la legitimación del poder de la élite.
Declive y Legado: La Fragmentación y la Senda Inca
Hacia el 1000-1100 d.C., el Imperio Wari comenzó un proceso de fragmentación y declive. Las causas exactas son objeto de debate, pero las hipótesis incluyen:
- Crisis Climática: Un prolongado periodo de sequías severas que afectó la producción agrícola y el control de los recursos, especialmente en la costa.
- Conflictos Internos: Posibles rebeliones de las provincias sujetas o luchas entre las élites que llevaron a la desintegración del control central.
- Surgimiento de Nuevos Poderes Regionales: A medida que el poder central se debilitaba, surgieron o se fortalecieron señoríos locales que desafiaron la hegemonía Wari.
El colapso de Wari llevó a un periodo de fragmentación en los Andes, conocido como el Periodo Intermedio Tardío, caracterizado por el surgimiento de numerosos reinos y señoríos regionales (como los Chimú, Chancay, o reinos aymaras en el altiplano) que competirían entre sí.
A pesar de su caída, el legado de Wari fue crucial para el futuro andino:
- Precedente Imperial: Wari sentó las bases para la organización estatal y la expansión imperial en los Andes, demostrando la viabilidad de un estado centralizado que controlaba vastos territorios. Muchos de los principios de organización y administración que luego aplicarían los Incas (red vial, centros administrativos, control de recursos, uso de collcas o almacenes, mitimaes) tienen precedentes en Wari.
- Urbanismo: Su planificación urbana influyó en desarrollos posteriores.
- Iconografía: El "Dios de los Báculos" continuó siendo una figura prominente en la iconografía andina posterior.
La cultura Wari representa un capítulo fundamental en la historia del Perú prehispánico. Fue el primer intento exitoso de crear un gran imperio en los Andes, un paso intermedio esencial entre las culturas regionales formativas y el gigantesco Tahuantinsuyo. Su estudio nos permite comprender la evolución de la complejidad sociopolítica en esta fascinante región del mundo
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